Buenas nuevas

Ya finalizando este hermoso mes, nos gozamos de las celebraciones que, en todas las comunidades, se realizaron con motivo de nuestras Fiestas Patronales.

La novena, las eucaristías, las primeras comuniones, las procesiones, todo fue ocasión para poner al servicio de la evangelización los talentos comunitarios. Y eso no puede menos que llenarnos de alegría y gratitud...

El espíritu rosarino que se contagia en pequeñas chispas o en grandes fogatas... porque nadie tiene que comunicarlo formalmente... la gente sabe que empieza la Novena y que hay una gran fiesta el 7 de octubre.

Y estas cosas nos sorprenden... gente que quiere rezar, chicos que ayudan como voluntarios, el Himno que se canta sin haber sido, quizás, demasiado ensayado...

Las sorpresas de la gente a las hermanas... una flor, una decoración... pero, sobre todo, el cariño, la sonrisa, el abrazo... Ese sentir que es de verdad nuestra familia, con sus encuentros y desencuentros inevitables, pero siempre querida, simplemente porque es la nuestra, porque a ella pertenecemos y nadie puede escapar de la cadena que a Ella nos enlazó.

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Estas palabras del Padre Orzali, las leemos todos los años durante la Novena a Nuestra Señora del Rosario…

Las compartimos hoy, al comenzar estos días de gracia que, siempre renovados, celebramos en preparación a la gran fiesta del 7 de octubre.

En ese Corazón, ponemos hoy a sus pies, a toda la familia rosarina: las hermanas, la gente que comparte nuestro andar en colegios, hospitales y lugares de misión; nuestros amigos, nuestros familiares, nuestros  pastores, los enfermos, los ancianos, los pobres a quienes el Señor nos da la posibilidad de ayudar...

Todos aquellos que se van cruzando en nuestro camino y que nos pidieron, o a quienes nosotros  le ofrecimos rezar…

La gente que conocimos en nuestras misiones y que nos anunció más el evangelio que nosotros a ellos; las personas de nuestras comunidades que nos han precedido con el signo de la fe… todos aquellos que en determinados momentos nos hicieron el bien…

Los jóvenes que no encuentran el rumbo, los niños que no nacieron, los que se sienten especialmente solos y tristes en estos días… y todo lo que cada rosarino tiene en el corazón… Todo, hasta lo más entrañable y aún aquello que no nos animamos a pedirle, bajo su mirada en esta Novena…

Miremos su rostro y escuchémosla, porque nos vuelve a asegurar: No soy yo vuestra Madre?

                                                                                                           Unos días llenos de gozo y paz, con mi abrazo

                                                                                                                                             H. María de las Gracias

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Los Docentes Rosarinos en nuestro Segundo Encuentro peregrinamos a la Catedral de San Juan, y oramos en la tumba del Padre Orzali.

Todo comenzó el viernes 25 de agosto, en Mendoza; donde reflexionamos sobre la vida del Fundador y trajimos a nuestra tarea de hoy su mensaje, sus opciones, sus propuestas y desafìos.

La Eucaristía y el fogón permitieron culminar la vida hecha oración y fraternidad.

El sábado 26 emprendimos nuestro camino a San Juan; en clima y con morral de peregrinos, meditando en el sosiego del viaje.

A las 11, en la Catedral celebramos la Misa y después toda la familia rosarina allí representada, se unió en oración sentida, silencio elocuente, veneración entrañable... y las intenciones recogidas que fueron depositadas sobre el lugar donde descansa el Buen Pastor de Cuyo.

Como nunca vivimos ese encuentro de los hijos con el Padre al que habían conocido "de oídas" y que en ese momento, frente a sus restos, "vimos con nuestros ojos".

Más tarde el almuerzo en el Instituto Mons. José Américo Orzali de Capitán Lazo, fue la oportunidad de comprobar con la vida lo que antes habíamos reflexionado y celebrado.

Acogida de fiesta, música, rica comida, una infaltable copa de vino; y el cartel que nos cobijaba: "Sé feliz, estás en el Orzali".

A todos, al Señor que lo hizo posible, a los que fueron instrumentos, y muy especialmente a las comunidades que se brindaron con estilo rosarino y calidez cuyana... nuestro Gracias! más entrañable...

 

 

 

La mañana del 10 de junio nos encontramos en la Capilla de la Comunidad de las Hermanas del Hospital del Tigre para celebrar gozosamente las Bodas de Oro de la H. María, a quien se le añadió su compañera de profesión, la H. María del Carmen.

Una eucaristía sentida, con la sabia homilía de Mons. Jorge Casaretto, Obispo emérito de San Isidro, quien puso de relieve, entre otras cosas, el significado de estos cincuenta años sin otra meta ni objetivo más que servir al prójimo.

Vienen a la memoria las palabras del Himno al Fundador: "No buscando otra dicha ni diadema, que aliviarle a su prójimo, la Cruz"

Emoción, alegría, profunda acción de gracias, fraternidad, un compartir ameno con la comunidad cristiana que frecuenta la Capilla y conoce a las Hermanas por su presencia en el Hospital. 

Gracias a Jesús que las conserva fieles y a ellas por su SI cotidiano...en este mundo donde todo es descartable, medio siglo es rozar el umbral de la eternidad.¿Quién podría medir el amor?

 

 

27 Abr 2017

50 días de gozo

Es la invitación que tenemos hasta el día de Pentecostés...

Una alegrìa tan honda que se prolonga en el tiempo...

Un tiempo pascual para la paz, la reconciliación, la serenidad, olvidando lo que dejamos atrás...

Rezando con la Liturgia de las Horas de estos días:

Se fue, pero volvìa, se mostraba,

lo abrazaban, hablaba, compartía

y escondido la Iglesia lo celebra,

lo adora, más presente todavía

o tal vez, esta otra estrofa:

Será el estrecho abrazo de los hombres,

sin muerte, sin pecado, sin envidia;

será el amor perfecto del encuentro,

será como quien llora de alegría.

Este es el lema que elegimos para el año 2017, ya que la Misión no es algo que hacemos sino el espíritu que debe impregnar toda nuestra vida.

MISIÓN, la de los chicos en diciembre al Hospital de General Rodríguez, en la que, sacrificando días de pileta van a visitar a los que están internados; o … como la que ya estamos pensando para este año.

MISIÓN, como se da en nuestras comunidades cuando se unen para ayudar a los pobres, asistir a los desvalidos, salir al encuentro de los que más sufren, hacer una colecta, ser sensible a una necesidad especial…

MISIÓN de cada hermana cuando está con los chicos y les habla de Jesús, cuando visita a los enfermos y a las casas del barrio, cuando anima una celebración, deja huellas de reconciliación y consuelo… Cuando es simplemente, signo…

MISIÓN de cada laico, cuando hace presente el Reino en su familia, en su trabajo, en la escuela, en las organizaciones en las que participa; entregando vida y esfuerzo y servicio…

MISIÓN de nuestras hermanas mayores, sabias y orantes…

MISIÓN en cada lugar, colegio, hospital, barrio, en los que se intenta día a día “pasar haciendo el bien”…

MISIÓN como la que tuvimos la gracia de vivir en Cuba con la H. Fabiana. Compartiendo carencias, asombrándonos de la sed de Dios, y de la ingeniosa creatividad a la hora de evangelizar. Pueblo pobre, oprimido y sufrido si los hay. Pero alegre y musical como ninguno, con el que  contagiosamente, se canta y se baila: “Y si vas al Cobre, quiero que me traigas, una Virgencita de la Caridad” aludiendo al lugar donde se encuentra el Santuario de la Patrona.

MISIÓN de los tiempos fuertes. MISIÓN  de cada mañana. MISIÓN que hacemos entre todos, “mientras vamos caminando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios”, como expresa la Lumen Gentium, citando a San Agustín.

MISIÓN de los que misionan y de los que rezan por ellos. De las salitas de Jardín que cantan a la Virgen, de los jóvenes que sueñan en un mundo distinto, de las abuelitas que rezan el rosario.

MISIÓN de familia que se siente deudora de las raíces misioneras del Padre Orzali…

MISIÓN que es urgencia y alegría, don y tarea…MISIÓN irrenunciable porque…¿nos salvaríamos si habiendo conocido a Jesucristo gratuitamente, no lo compartimos con los que no lo conocen?

Compartiendo el envío, les deseo un gozoso comienzo de año.

Un abrazo fuerte para cada uno

H. María de las Gracias

Ayer regresamos de nuestra Misión Rosarina 2016, felizmente cansados!

Cincuenta misioneros de distintos lugares rosarinos y un grupo de adultos:  hermanas y laicos visitamos las distintas salas del Hospital de General Rodríguez, rezamos, jugamos, caminamos, cantamos, compartimos la Palabra y la Eucaristía.

Momentos para atesorar en el corazón: nombres, sonrisas, sueños, historias... y algunas lágrimas...

Gracias a todos, que se dieron sin medida: los animadores y los animados, los que rezaron y los que cocinaron...

Van algunas fotos...de las miles que sacaron... (las primeras aparecen en las noticias destacadas de esta página) No sacamos fotos de la misión en el Hospital en sí, por una cuestión de respeto.

Va algo de cariño de todo el que se conquistaron...

Esta noche en la acciòn de gracias de fin de año, pondremos estos días, pidiendo que Dios haga crecer y fructificar todo lo sembrado!

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La estrella se quedó afuera

me dijo que me esperaba

creí que me esperaría, yo salí de madrugada.

Yo salí de madrugada,

cuando había luz del sol,

el sol me pareció oscuro

despues de veros a Vos.

Después de veros a Vos, 

al Niño y a San José,

a la vaquita y al burro,

y yo con ellos, ¡qué tres!

Y yo con ellos, ¡qué tres!

afortunado de veras,

no, como la estrella pobre,

la estrella se quedó afuera...

 

Pbro. Dr. Manuel J. Samperio (+ 1959)

Antiguo párroco de Santa Lucía y profesor de Literatura del Colegio Santa Felisa, hoy Santa María del Rosario, en Barracas

 

 

 

"Estén siempre alegres en el Señor. Otra vez os lo digo: Estén alegres. Que su bondad sea conocida de todos. El Señor está cerca" (de la carta a los Filipenses)

Como un soplo de viento fresco, la noticia de la venida del Señor que está cerca, nos trajo esa sorpresa renovadora. Para nosotros, los del hemisferio sur que estamos en la vorágine del fin de año, donde hay que dejar las cosas terminadas porque parece que el mundo se termina, que nos acontezca el Adviento es cosa buena.

Nos ubica en la temporalidad...porque nos recuerda que Dios quiso entrar en el tiempo y por eso ahora el tiempo es dimensión de Dios...como le gustaba decir a San Juan Pablo II.

A nosotros, muchas veces atacados de omnipotencia, el Adviento nos recuerda la gratuidad de Dios que, sólo Él, nos salva.

A nosotros, fascinados por ciertas grandezas, la venida de la inmensidad envuelta en la fragilidad de un bebé en pañales, nos desestructura.

Sobrio pero elocuente, el evangelio de Navidad ante la pregunta por el Rey de los judíos, se les da un signo inequívoco: "hallarán a un niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre".

La realeza mostrada en lo más humilde...

Que cada vela que vayamos prendiendo, nos haga "disminuir ( de títulos, honores, reclamos, atenciones a nuestra persona, poder, etc...etc...) para que únicamente Él sea el que crezca"

Un santo Adviento para todos

H M de las Gracias

 

Casi sin advertirlo, apareció en el horizonte el fin de año escolar. Con las prisas propias de las evaluaciones, las fiestas, las misas de acción de gracias, los balances y los papeles.

Todo mezclado: el alivio del prometido descanso y la inevitable pena por lo que termina...

Lo que ya no hay tiempo de hacer y lo queda para el año que viene... el "por este año lo dejamos así" y el "hay que pensarlo para el próximo curso"

El Jubileo que se cierra y la misericordia que nos sigue interpelando...

Vivamos estos días con su impronta particular... que las corridas no nos impidan emocionarnos; que las gestiones administrativas no nos quiten espacio para los abrazos, para reconciliarnos, para no separarnos con enojos, para que no queden malos entendidos flotando.

Que nuestros chicos, especialmente los que parten de la escuela, nos recuerden amistosos, comprensivos, dialogantes, "escuchadores", aún en medio de las dificultades disciplinarias que suelen potenciarse en estos momentos.

Que todos, cuando recordemos estos últimos días, tengamos en la memoria del corazón más dulzura y felicidad, más recuerdos lindos que otra cosa.